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domingo, 21 de agosto de 2011

Continuum


Bien decía el buen Pablo (Neruda) que algún día, en cualquier parte, en cualquier lugar e inevitablemente, uno se encuentra a sí mismo, siendo este momento el más feliz o el más amargo de nuestras vidas; quizás le faltó precisar que este fenómeno no sucede una sola vez, no tiene principio ni fin, es un continuum. Este principio proviene de la Naturaleza y por lo tanto no podemos escapar de él ni como individuos, ni como sociedad, ni como especie. Cuando somos capaces de comprender que el continuum nos determina a nosotros y luego a todo lo que nos rodea, somos capaces de obtener una visión integral de la realidad que puede no solo beneficiarnos en lo personal, sino tener un impacto significativo en un montón de campos.

Por ejemplo, el otro día descubrí en una clase la importancia de que exista una crisis en el paradigma epistemológico dominante, ya que esto permite el surgimiento de nuevos bríos imaginativos por reivindicar la totalidad de la realidad, y poder escapar a la parcialización de la misma. Este último fenómeno ha aportado algunos beneficios reales a través de la ciencia a la salud o la tecnología, pero también ha sometido y excluido otras formas de conocimiento y expresión. Así como se habla de democracia atómica o una cooperativa de células en el texto que revisé, es posible hablar de la música de la sangre que corre por las venas. Así como existe la crisis para encontrarnos a nosotros mismos, el momento de afrontar la idea del continuum como sujetos cognoscentes es excitante; ahora solo hace falta expresarla poéticamente.  

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