Vistas de página en total

domingo, 13 de noviembre de 2011

Bosque

El niño se asomó por la ventana, tímidamente. La casa estaba vacía, en medio del bosque, parecía llevar al menos cincuenta años abandonada. Ninguno de los demás quiso acompañarlo, unos por desidia y otros por miedo, pero no quisieron ir a la casa; en realidad habían ido tantas veces ya que una más no importaba. Él seguía yendo, casi todos los días, no le importaban los demás. Sentía que de tanto asomarse, algún día vería algo más interesante que los restos de muebles, las hojas, el polvo y un montón de piedras que entre todos habían llevado ahí para jugar.
Siempre hacía lo mismo: se asomaba por la ventana más grande, que estaba en el costado derecho de la entrada principal. Una vez, y esperaba; contaba exactamente treinta segundos y se volvía a asomar lo más rápido que podía como esperando sorprender a quien el sabía que aún vivía en esa casa. No estaba seguro si se trataba de una familia entera, de una pareja de ancianos, de un hombre solo (joven o viejo); pero estaba seguro que no se trataba de un grupo de niños.

No hay comentarios:

Publicar un comentario