Insisten en que me vaya, que respire otros aires, que rompa ciertas barreras; debo insistir en que me vaya, en respirar otros aires, en romper ciertas barreras. El tiempo pasa y un centenar de ideas se anidan en mi mente, crecen y me llevan a lugares que ni siquiera existen, a escenarios que no sucederán tal y como los imagino. Un eslabón tras otro, das un paso y entonces sin darte cuenta ya estás dando el siguiente, ves una cosa y ya estás pensando en la próxima, un sonido te lleva al otro y una palabra basta para saber que el bloqueo mental es real; tan difícil hacerlo como deshacerlo.
Un montón de hilos nos tienen atados a lugares, personas y circunstancias. Eso que llaman mente humana es domable, controlable, perfectible; eso que llamamos ser humano no es domable, ni controlable, ni perfectible; es simplemente dos puntos que se unen en algún momento, jamás en línea recta. La memoria y lo que se trasciende, el olvido y el perdón; todo está resumido en poder lograr que esos hilos no se enreden. En mi viaje planeo llevarme un par de agujas, y aunque no sé tejer, los hilos han der ser acomodados.
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