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jueves, 13 de octubre de 2011

Partida

 

 

Bañarse con la luz apagada debería ser una actividad que se lleva a cabo con mucho cuidado. Uno debe procurar no resbalarse, intentar dimensionar bien donde se encuentra todo para evitar un golpe; cuando se domina esto lo demás es mucho más fácil y placentero. Escuchar la caída del agua rodeado de completa oscuridad, primero suave y después mucho más pesada debido a que se mezcla con el jabón y el champú. Por la ventana de arriba apenas es posible ver una insinuación del alba, pero hay que procurar que no distraiga nuestros movimientos.

Así como se debe ser cuidadoso al momento de moverse en el baño en la oscuridad, hay que ser cuidadoso con los pensamientos. Si se deja pasar a más de uno se está perdido entre tanta oscuridad, entre tanto silencio. Sin embargo, no es tan difícil recuperar el control. Basta con enfocarse en la cautela de buscar el jabón, ajustar la temperatura del agua que sale, enjuagarse la cabeza, arreglarse el corazón.

 

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